Hace meses que China anunció su firme propósito de establecer una base espacial propia, lo que le permitiría ponerse al nivel de potencias espaciales como Estados Unidos o Rusia. Ayer culminó el primer paso de esta particular carrera, con el lanzamiento con éxito de la nave experimental ‘Tiangog 1’, también conocida como ‘Palacio Celestial’, a las 21.16 hora local (13.16 GMT). Dicho lanzamiento aprovechó el ambiente festivo reinante en el país, con motivo de la celebración del Día Nacional de China el 1 de octubre. Wen Jiabao, Primer Ministro chino, contempló con expectación, desde el centro espacial de Jiuquan, cómo la nave no tripulada despegaba ante un cielo completamente despejado.
La nave, de 8.5 toneladas de peso, 10.4 metros de largo y un diámetro de 3.35 metros, se acoplará con las naves Shenzou-8, Shenzou-9 y Shenzou-10 en los próximos años, ya que serán lanzadas de forma progresiva, con el fin de crear la primera estación espacial de China. El primero de estos acoplamientos está planeado que se realice a últimos del mes de octubre o a principios de noviembre, si se cumplen todas las previsiones, para llegar a construir finalmente la estación permanente alrededor del año 2020.
China es el tercer país del mundo en posibilitar el viaje al espacio de un ser humano, después de Rusia y Estados Unidos. El primero de estos viajes tuvo lugar el 15 de octubre 2003 con el lanzamiento de la nave Shenzou-5, tras el que llegarían otras dos misiones espaciales tripuladas.
Fotografía: PETAR KUJUNDZIC / REUTERS.
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